se han caído,
los árboles vecinos
han huido a la otra parte,
las flores no dejan de protestar
por las esquinas,
los pájaros histéricos, rugen
porque están demasiado enfadados
para hacer pío,
las piedras grandes ya no pesan
se han pasado al cartón,
las casitas de los topos
necesitan una mano de pintura
y los pintores ya no pintan,
toman vino en las tabernas
que quedan en la copa,
de algún árbol testarudo
que ha decidido quedarse.
Es que los robles vivirán más que todos
y tú , amigo Fernando,
que dicen ya te fuiste,
te has quedado al lado de ellos
y vives, como no,
aquí, conmigo.