el músico dijo: vamos, escribe una melodía
el cartero: no sé hacerlo
el músico- ¡qué bello
el cartero- ¿qué es bello
el músico- la melodía que estás componiendo
el cartero- ¿estás sordo, te he dicho que no sé. NO SÉ DE MÚSICA
el músico- ¡qué bello ¡qué bello
el cartero- me estás agobiando, y si vuelves a decir qué bello...
el músico- ¡que bello
me tiré a su cuello. él aprovecho para abrir su boca sobre la mía. yo la abrí también, iba a meterle un mordisco de ésos que te hacen retroceder y meter, sí, pero un alarido. fue entonces cuando me di cuenta de qeu... ¡dios ¡está utilizando mi boca para crear música... ha convertido su lengua en sus manos y las teclas del piano son mis dientes... y los movimientos son perfectos... ¡qué bello
desperté con la sensación de seguir dentro de aquella boca, de aquella música. me levanté sin la intención de escribir acerca del sueño, hasta que un papel en el baño me obligó a cambiar de idea. pero no sabía hacer anotación alguna. hay sueños realmente difíciles de contar, así que empecé a hacer rayas y rayas. de repente, vi que si juntaba algunas, formaba algo parecido a un pentagrama. me desnudé, me recogí el pelo, e hice unas anotaciones. minutos después, dejé que el agua y el músico me hiciesen sonreir.
gracias a las anotaciones del pentagrama he podido, pasadas las horas, contar el sueño del músico.
ojalá vuelva. debería volver, no terminó nuestra melodía. si vuelve, os cuento. bueno... no sé...
Hermoso sueño. Gracias por compartirlo.
ResponderEliminarasí es. de nada.
ResponderEliminarLos sueños son los bocetos de una vida sin condiciones.
ResponderEliminarsuena muy bien lo que has dicho, joan. siempre bienvenido. ¡buen finde
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