lunes, 25 de febrero de 2013
Asesinato
Asesinato
El 9 de agosto de 1969, Sharon Tate estaba a dos semanas de dar a luz. Ese día tuvo a dos invitadas en casa para comer, las actrices Joanna Pettet y Barbara Lewis, donde les comentó su decepción por el retraso en los planes de regreso de Polanski de Londres. Esa tarde Polanski la llamó por teléfono. Su hermana pequeña Debra también la llamó para preguntar si se podía quedar a pasar la noche junto a su hermana Patti, aunque Sharon le dijo que no. Esa noche fue a cenar a su restaurante favorito, El Coyote, junto a Jay Sebring, Frykowski y Folger y regresó a su casa a las 22:30.[1]
La policía se llevó al único superviviente, el conserje William Garretson, para ser interrogado. Garretson vivía en la casa de invitados que se encontraba cerca de la casa principal, aunque no era visible inmediatamente. Como primer sospechoso, procedieron a interrogarle y a hacerle una prueba de polígrafo. Dijo que Parent le visitó a las 23:30 y que se marchó a los pocos minutos. Garretson aseguró no tener nada que ver con los asesinatos y que no sabía nada que les pudiese ayudar en la investigación. La policía le permitió marchar.
Informaron a Polanski de lo ocurrido y éste regreso de inmediato a Los Ángeles donde los policías, incapaces de encontrar motivos para los asesinatos, le preguntaron sobre su mujer y sus amigos. El miércoles 13 de agosto enterraron a Tate en el cementerio Holy Cross de Culver City, California junto a su hijo, Paul Richard Polanski (nombre póstumo dedicado a los padres de Polanski y Tate), en brazos. El funeral de Sebring también se celebró ese mismo día; los funerales se programaron con varias horas de diferencia para permitir que los amigos en común pudiesen asistir a ambos.
La revista Life dedicó en la época un extenso artículo sobre los asesinatos con fotografías de la escena de los crímenes. También entrevistaron a Polanski para el artículo y éste incluso permitió que se le fotografiase en el salón de estar donde murieron Tate y Sebring, con la sangre seca de Tate claramente visible en el suelo delante suyo. Esto fue criticado, aunque él dijo que lo había hecho porque quería saber quienes eran los responsables y que quería impresionar a los lectores de la revista con la esperanza de que alguien pudiese ayudar en la investigación.[6] Peter Evans después citó al actor Laurence Harvey, quien comentó sobre Polanski después de las muertes: "Esto destrozará a Roman. Los votos matrimoniales no significan nada para él, pero pocos hombres han adorado tanto a una mujer como él adoraba a Sharon".[10]
El 9 de agosto de 1969, Sharon Tate estaba a dos semanas de dar a luz. Ese día tuvo a dos invitadas en casa para comer, las actrices Joanna Pettet y Barbara Lewis, donde les comentó su decepción por el retraso en los planes de regreso de Polanski de Londres. Esa tarde Polanski la llamó por teléfono. Su hermana pequeña Debra también la llamó para preguntar si se podía quedar a pasar la noche junto a su hermana Patti, aunque Sharon le dijo que no. Esa noche fue a cenar a su restaurante favorito, El Coyote, junto a Jay Sebring, Frykowski y Folger y regresó a su casa a las 22:30.[1]
La policía se llevó al único superviviente, el conserje William Garretson, para ser interrogado. Garretson vivía en la casa de invitados que se encontraba cerca de la casa principal, aunque no era visible inmediatamente. Como primer sospechoso, procedieron a interrogarle y a hacerle una prueba de polígrafo. Dijo que Parent le visitó a las 23:30 y que se marchó a los pocos minutos. Garretson aseguró no tener nada que ver con los asesinatos y que no sabía nada que les pudiese ayudar en la investigación. La policía le permitió marchar.
Informaron a Polanski de lo ocurrido y éste regreso de inmediato a Los Ángeles donde los policías, incapaces de encontrar motivos para los asesinatos, le preguntaron sobre su mujer y sus amigos. El miércoles 13 de agosto enterraron a Tate en el cementerio Holy Cross de Culver City, California junto a su hijo, Paul Richard Polanski (nombre póstumo dedicado a los padres de Polanski y Tate), en brazos. El funeral de Sebring también se celebró ese mismo día; los funerales se programaron con varias horas de diferencia para permitir que los amigos en común pudiesen asistir a ambos.
La revista Life dedicó en la época un extenso artículo sobre los asesinatos con fotografías de la escena de los crímenes. También entrevistaron a Polanski para el artículo y éste incluso permitió que se le fotografiase en el salón de estar donde murieron Tate y Sebring, con la sangre seca de Tate claramente visible en el suelo delante suyo. Esto fue criticado, aunque él dijo que lo había hecho porque quería saber quienes eran los responsables y que quería impresionar a los lectores de la revista con la esperanza de que alguien pudiese ayudar en la investigación.[6] Peter Evans después citó al actor Laurence Harvey, quien comentó sobre Polanski después de las muertes: "Esto destrozará a Roman. Los votos matrimoniales no significan nada para él, pero pocos hombres han adorado tanto a una mujer como él adoraba a Sharon".[10]
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