me meto hasta dentro ya que interesan los volcanes. tiro sin pensar en lo que digo porque me conozco y si racionalizo no sale lava por ningún lado. bien, todos los volcanes están pegados a la tierra, algo que resulta curioso teniendo en cuenta que la tierra no es fuego. qué más puedo decir de un volcán tendido sobre algún cielo donde cada nube parece un racimo de uvas furiosas, llenas de pepitas que cuando entran en tu garganta se convierten en cosas raras que tragas con gusto al tiempo que te preguntas qué hago dejando pasar esta especie de pipas de uva.
los volcanes son seres arrogantes, tan naturales que se pueden irritar hasta el punto de encender un vaso de agua, o un mar entero. no sé si verdadero. el mar es confuso como el universo, unas veces tienes que navegar contra corriente, otras volar sin alas. cómo terminar con esto que he empezado inmiscuyéndome en la vida privada de un volcán, digo uno porque hay unos cuantos.
acepto no saber finalizar este asunto volcánico.
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